María Mercedes 

MacLean 

LITERATURA PARA CHICOS

 

 

Laura Corvalán

Este es un sitio que sobre Literatura infantil mantiene la lista de Bibliotecas-escolares

No solo les acercaremos material, sino también les sugeriremos lugares, sitios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En toda Europa, sobre todo en los pueblos, persisten muchas tradiciones relacionadas con estos seres, a los que hay que tratar con gran prudencia, pues ofenderlos puede ser peligroso. La relación entre hadas y humanos a veces es muy compleja, de mutua dependencia y regida por unos parámetros fuera de lo cotidiano, ya que su mundo tiene sus propias leyes, muy distintas a las nuestras.

En un tiempo remoto las hadas y los humanos vivían en armonía en una misma realidad, pero llegaron los avances tecnológicos, el ruido y la contaminación, ocasionando el distanciamiento progresivo entre el hombre y la naturaleza, y a la vez de los seres mágicos. Hoy en día las hadas viven en una dimensión paralela a la nuestra, pueden estar en los bosques, en un lago o en el aire, pues no tienen un lugar geográfico definido. Su mundo está en todas partes y a la vez en ningún lugar.

Si sientes...

  • Un escalofrío en plena naturaleza
  • Un murmullo de hojas
  • Un insecto merodeando tu cabeza cuando en realidad no hay nada
  • Una risa incontrolada
  • La pérdida inexplicable del tiempo

... un hada está cerca de ti.

¿Quién no se enamoró de una sirena?

 

A casi todos les caen bien las sirenas.

Al menos en la literatura están muy bien tratadas y hasta ponderadas. Su carácter parece ser dulce y cariñoso: cantan (esto lo hacen muy bien), ríen, nadan graciosamente en mares de aguas azules habitadas por pececillos dorados, caracolas sonoras, anémonas  multicolores, corales frondosos y asustadizas medusas y tienen gran debilidad por los humanos, de los que, generalmente, se enamoran...ellos también

Esto parece tan natural que casi nadie se plantea que es extraño que una señorita hermosa tenga de la cintura para abajo forma de pez, por más brillantes que sean sus escamas y movediza y transparente su aleta caudal. Así, preciosas y despreocupadas, simpáticas  y hasta tímidas, inundaron los cuentos infantiles junto con las hadas bonachonas y en constante contraste con las malvadas brujas y las desalmadas madrastras...

Parece, sin embargo, que no siempre fueron así. En su origen y dentro de la primitiva mitología griega, fueron pintadas como ninfas marinas con cuerpo de ave y cabeza de mujer, que ya no es lo mismo...y aunque siempre se destacaron por su canto, su aspecto debía ser un tanto impresionante.

Tenían un padre, que no era Neptuno como se dijo luego, sino un tal Aquelao, por lo que sus vecinas las llamaban las “Aqueloideas”,  cosa que no les causaba ninguna gracia, pero debe reconocerse que sus nombres no eran  agradables ni recordables : Aglofema, Telxiepia y Pisinoe...  

Estas tres hermanitas, que son las primeras sirenas registradas, como es comprensible, con esos nombres y semejantes sobrenombres no tenía muy buena fama...y su actividad preferida era atraer a los marinos con su canto para luego destruirlos junto con sus naves.

También tenían una dirección: la Isla de las Sirenas, a la que Homero sitúa muy exactamente entre Aeaea y la roca de Scila, un terrible arrecife frente a la entrada del estrecho de Messina o para ser mas precisos donde la itálica bota patea, displicente, a la isla de Sicilia.

 

 Las hadas

La creencia en hadas y otros seres mágicos hunde sus raíces en la noche de los tiempos y el recuerdo de esta creencia persiste en lo más profundo de psique humana. En toda Europa, el pueblo, y en especial las comunidades rurales, ha conservado una gran riqueza de tradiciones relativas a estos seres que adoptan una gran variedad de formas

 

 

 

 

 

La Sirenas tenían una especie de parientas, también cultoras del  armonioso canto, que eran las Musas. Cuentan en la Isla de Creta que las Sirenas, siempre en busca de problemas, desafiaron a las Musas a competir con ellas en habilidad musical, con tan mala suerte que no sólo perdieron el desafío sino que también las plumas (aún eran aves marinas con cabeza de mujer) con las que las Musas se hicieron coronas y penachos y se adornaron muy contentas.  

No se sabe a ciencia cierta si esta pérdida colaboró a que cambiaran las plumas por las escamas y las patas por la aleta, no hay registros ciertos de la época de la metamorfosis, lo real es que  las gentes dejaron de quererlas y volcando sus simpatías hacia las Musas.

Las Sirenas no soportaron tanta humillación , y como eran de por sí malas, se volvieron malísimas, se treparon en las más altas escolleras y costas escarpadas de su isla y desde allí se dedicaron con ahínco a la sistemática atracción y posterior aniquilamiento de marinos y naves, sin ningún tipo de excepción. Para atraerlos utilizaban el encanto de su aterciopelada y dulce voz, que incluso imitaba las voces de los seres queridos que los navegantes habían dejado en puertos lejanos.

Los hombres de mar conocían esta historia, de modo que evitaban la zona. Ulises, a quien  le gustaban los riesgos, cuando se acercó a la zona de influencia de las canoras ninfas, sabedor de sus pérfidas tretas y queriendo a toda costa oír el tan comentado canto, se hizo atar al palo mayor de su nave mientras toda su tripulación se llenaba los oidos con cera. Así, para disgusto de las Sirenas y regocijo de Ulises, salió con éxito de la prueba y pudo contar con lujo de detalles a todo quien quisiera escucharlo la famosa trampa que tendían  las muy perversas, con su encanto fatal e irresistible, que en este caso nada pudo contra la astucia del rey de Ítaca.  

 

 

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